martes, 20 de marzo de 2012

AVANTI

Fotografía de Serguei Leonov

AVANTI

DELFINA ACOSTA

Por poco no caí. Espantosas flores
crecieron donde fui a regar jazmines.
Las noches se volvieron en mi contra
y cuando en derredor los animales
dormían santamente yo observaba
la Luna y un temor de pobre bestia
que sabe que será sacrificada
de mí se apoderaba. Pero vino
un agua sosegada a mi existencia.
Y el cielo me acercaba sus estrellas.
Y pude retener con ambas manos
los astros que otros días vi tan lejos.
!Si sientes que tus días no son tuyos,
que todo está perdido y que la Tierra
se abre bajo ti, recuerda hermano,
que no caerás en tanto estés con vida!

martes, 28 de febrero de 2012

ÓYEME

Oleo de Van Gogh


ÓYEME

Delfina Acosta

Mi voz va en busca ya de tus oídos.
Yo sé que te castiga ese silencio
de Dios. No hay rama seca que se rompa
haciendo suponer que Dios camina
detrás de ti, por tan oscuro bosque,
y encienda en tu mirada una esperanza.
Pero no importa, súbete a mi canto.
Y cree. Sólo cree y se abrirán
las olas a tu paso y se pondrán
los cielos a tu diestra. La tristeza
se irá por donde entró y algún jazmín
ocupará su sitio y nuevamente
las flores imposibles de tu vida
darán su aroma en tu pequeño huerto.
Estoy aquí llamándote mi hermano.
Tan sólo calla al viento y óyeme.

martes, 21 de febrero de 2012

STOP

"El grito". Oleo de Edvard Munch.

STOP

Delfina Acosta

No vayas a drogarte. Te lo advierto.
Horrible cruz arrastra el drogadicto.
Sus días son caídas al infierno
que quitan de sus ojos las pupilas,
y de su boca arrancan lengua y dientes.
La vida todavía es paraíso.
Observa cómo caen las estrellas
del silencioso cielo y cuanta luz
de aquella voz de quien muy lejos canta
emana recorriendo la cintura
de todos los jazmines florecidos.
Si te contaran cómo sin morir
muriendo estaban esas pobres gentes
que se drogaban y después murieron.
¡Si te contaran! Óyeme un instante:
Horrible cruz arrastra el drogadicto.

martes, 14 de febrero de 2012

RAZONES


Oleo de Pablo Gandarillas

RAZONES

Delfina Acosta

Hay días melancólicos, lo sé.
Y días en que en paz transcurre el alma
porque Jesús sus ojos clava en mí.
Un leve aroma de jazmín que se abre
al viento va al encuentro de un cantar
que pasa. ¡Ay si supiera las razones
de las pequeñas flores, de los pinos,
de aquel tendido cielo sobre el ave
nocturna que a otras llama con chistidos!
Me cuesta el mundo a veces pero encuentro
que aún ligera de las cargas voy
por los caminos que otra gente anduvo
tan triste, tan cansada y cabizbaja.
Me place esta mañana silenciosa.
Pasaba yo al infierno acostumbrándome.
Y ahora me habitúo ya a los cielos.

martes, 7 de febrero de 2012

GOLONDRINAS

Pavel Rusanov

GOLONDRINAS

Delfina Acosta

Está la lluvia por caer y el viento
agita las violetas y los lirios.
El mundo mira por el ojo oscuro
del nubarrón y cae hasta la boca
del viejo aljibe que las risas guarda.
Y qué alegría contemplar el vuelo
de aquellas golondrinas que parecen
que vienen a buscarme. Si me llevan
sobre las hierbas frescas y aromadas
o sombras de abedules que me dejen.
Las pertenencias de la lluvia son
innumerables y no sé decirlas.
No es solamente el agua. Algún jilguero
buscando estoy para besar su boca.
Ya son las cinco de la tarde. ¿Escuchas
el retumbar ardiente de los truenos?

viernes, 3 de febrero de 2012

LAS GARZAS


"Garzas sobre el muro". Oleo de Jorge Manuel Varela

LAS GARZAS

Delfina Acosta


Ayer llegaron garzas a un gran árbol
que cerca de mi hogar esparce sombra.
Presté curiosidad a sus chistidos.
Al rato me cansé pues yo procuro
aquel silencio de la luz cayendo
sobre la vieja iglesia de mi pueblo,
para mi vida así, en estas horas,
en que la gente dice mucho y nada.
Y está el silencio aquel de las estrellas
que suelo escudriñar para acercarme
un poco más a ti, mi Dios altísimo.
Me hablas noche a noche y te respondo.
Y ahora te pregunto si podrías
bajar hasta mis labios la palabra
que es agua pura. Es tan de humana flor
que lluvia aguarda mi alma muchas veces,
¿Te has dado cuenta, mi Señor, por fin?

martes, 17 de enero de 2012

UN DÍA TU DIJISTE

Imagen tomada de: Todo sobre Pablo Neruda



UN DÍA TÚ DIJISTE...

Delfina Acosta

A Pablo Neruda

Un día tú dijiste: soy feliz.
La tienda azul del mar es mi camisa.
Junté en mi percha todo de este mundo:
el torso del océano y la brisa.
Te fuiste a caminar alegremente
por Chile entero dando Buenos días
al vendedor de anzuelos y pescados,
a la mujer inmóvil de la esquina,
que abrió, feliz, sus ojos, al oírte,
y abrió, también, de golpe, su sombrilla,
al sastre que lustraba un saco a cuadros,
y a la virtuosa ronda de las niñas.
Mas para ti no ha sido aquello mucho.
Te diste a hablar también a las semillas
de lo que luego fue un oscuro bosque,
y aquel carbón del pobre vuelto chispa.
Ah... cuánto conversaste así Neruda.
Qué alegre y corto se te puso el día.
Y aún quisiste hablar con el silencio
para escuchar el oro de su risa.
Después de hacerse tarde regresaste
a tu conciencia de una flor con firma.
Cenaste. Te acostaste. Las estrellas
en tu ventana, aguadas, sonreían.