martes, 20 de diciembre de 2011

CAMPANAS DEL MUNDO

G.Richardson

CAMPANAS DEL MUNDO

DELFINA ACOSTA

Está al acecho el lobo. Las palomas
intentan darme fe de su presencia.
Así como las urbes se levantan
con sus cansadas gentes que en los ojos
revelan un dolor de Dios Altísimo,
así también las olas se levantan
del fondo de la mar con la señal
de un triste adiós por siempre y para siempre.
Horrible vida es ésta y sin embargo
es todo cuanto el pobre hombre tiene.
Pero tu voz se yergue Jesucristo,
por sobre todo trueno y todo llanto,
y es el planeta un campanario grande
entonces que sacude el alma herida.
¿Escuchas cómo suenan, cómo llaman,
sin pausa las campanas, a lo lejos?

martes, 13 de diciembre de 2011

MI MEJOR POEMA

Oleo de Frida Khalo

MI MEJOR POEMA

Delfina Acosta

De alguna forma el ciervo moteado
escribe la poesía que yo ansío
al descansar su lomo sobre el pasto,
o herido de belleza y de relámpagos
al refugiarse dentro de mi sueño.
Ay de vosotros que os llamáis poetas
y en vuestros versos vais juntando vómito.
Yo ya no escribo. El agua que gotea
de las frondosas copas de los pinos
es mi mejor poema y esta tarde
en que recuerdo el río de mi pueblo.
Un niño nace y ya la leche tibia
de un seno sin cubrir le saca el hambre.
Y así saciada observo las costillas
del viento que sacude el campanario.
Y gracias doy. Y mi alegría es verso.

martes, 6 de diciembre de 2011

LOS POETAS


Fotografía de Sergei Leonov

LOS POETAS

Delfina Acosta

Somos legión, legión, y nos confunden
con los dementes que sin paz deambulan
por los abandonados parques públicos.
A los poetas nos consume un sueño
de estrellas. Y un rumor de viejas hojas
que el viento de la tarde zarandea
se eleva cada noche de los versos
que en el papel dejamos por si a alguien
le importa todavía nuestro oficio.
Ayer estando el firmamento calmo,
más calmo aún que en otras madrugadas,
me he puesto por ejemplo a transcribir
inútiles noticias sobre un astro.
Me pasan estas cosas. Me sucede
que el cielo yo escudriño y tomo notas
de los luceros y la vía láctea.
¡Señor, Señor, se va mi extraña vida
detrás de versos que la lluvia lee!

martes, 29 de noviembre de 2011

INSECTOS ENAMORADOS

Gustav W. Verderber

INSECTOS ENAMORADOS

Delfina Acosta

Era un gusano que en las altas noches
de mí se enamoraba por creer
que yo tendría el fruto de su amor
en mis entrañas y no pudo amarme
pues yo mi corazón confuso di
al viento que entreabría mi ventana.
Y era un murciélago colgado siempre
del techo de mi alcoba que me amaba
por perdonar su vida y nunca supo
que no le tuve asco. Son los hombres
que cortan la cabeza de su prójimo
en esa causa que se llama guerra
los padres del horror y el asco mío.
Y fueron los insectos y un batracio
que en el jardín mi nombre repetían.
Mi corazón entonces di a un cometa.

jueves, 24 de noviembre de 2011

AMOR EXTRAÑO

Oleo de Pablo Picasso

AMOR EXTRAÑO
Delfina Acosta

Entonces me miraste y titilaron
los ojos todos que yo amé en silencio
por mi memoria. Así también pasaron
las noches en que el alma presentía
los pasos acercándose a mi alcoba.
Furiosos los trigales golpeaban
mi pecho cuando tú tus manos tibias
bajabas sobre mi hombro. ¿Acaso puede
la caracola remontar el mar
para alcanzar la boca del lucero?
Y en tanto que me hablabas dulcemente
pensaba triste en las negadas bodas
de alguna errante ola y un grumete,
o de una oscura uva y el tonel
en que se guarda el vino. ¿Acaso existe
amor así de extraño como el mío?

ENAMORARSE

Oleo de Renoir

ENAMORARSE
Defina Acosta

Érase una mujer que fue rosal
y los garfios o espinas de su cuerpo
más que doler a su nocturno amante
a ella le dolían y por eso
perder su aroma prefirió una noche,
y sus rosados pétalos abiertos
como una cabellera cuando el pino
bajaba el viento de los astros rojos.
Y se deshizo del capullo último.
Y de sus ramas y el deforme tallo
por el que trajinaban las hormigas.
Era un rosal que se creyó mujer
enamorada y terminó pagando
el precio de un amor que no era suyo,
se cuenta sin embargo. Sólo sé
que amar es darse entera solo al viento.

MUCHACHA DE CINQUENTA

Fotografía de Man Ray

MUCHACHA DE CINQUENTA
Delfina Acosta

Pero tus ojos tienen todavía
la luz de las pupilas de las gatas
que salen al encuentro de la calle.
Y aquel plateado hilo de tu pelo
es delicada joya, acaso sueño
de la tiara aquella que tu amante
te puso porque reina reclinada
sobre su pecho fuiste en triste tarde.
Y hay en tu voz un nido de jazmines
que sueltan cuando el viento las sacude
un beso de rencor y de ternura.
Y sí, estás enamorada y abres
tus brazos, y esta noche, estando fija
la estrella en el oscuro firmamento,
y atentos a un cantar los marineros,
un largo beso morderá tu boca.